Diferenciación Genérica. Integración hemisférica. Evaluación y Evolución 2
Hay momentos en los que empiezo a percibir un leve desorden.
No fuera, sino dentro.Una acumulación de estímulos, de impresiones, de matices que se rozan sin llegar a asentarse del todo.
Todo parece sensible, disponible, en movimiento.Y, aun así, algo se dispersa.
No falta intuición ni capacidad de sentir. Falta, quizá, el gesto que contenga.
El borde que permita que lo percibido tome forma sin perder profundidad.Desde ahí miro la diferenciación genérica.
No como una idea que explicar, sino como una experiencia que se encarna.Ese gesto de contención empieza en lo más básico: el cuerpo.
Diferenciación genérica
En Femenino, Masculino, Neutro hemos hablado de «figura masculina» en contraposición a «valores masculinos». Vamos ahora a aclarar esta diferenciación genérica y también a definir los valores o actitudes femeninas para entender porque nuestra sociedad está falta de actitudes masculinas conscientes que compensen el exceso de «lo femenino» que impregna todos los ámbitos sociales, políticos y económicos.

Cuerpo
En el cuerpo, la diferenciación es clara.
El sexo se manifiesta hacia fuera o hacia dentro.
Hacia fuera se nombra como masculino; hacia dentro, como femenino.
Es una diferencia visible, concreta, que no admite demasiadas interpretaciones.
El cuerpo sabe antes de que la mente empiece a explicar
Mente
La mente no responde a esa misma simplicidad.
No se deja fijar en un solo gesto.
Es dual.
Habita dos hemisferios y posee la capacidad de desarrollarlos y equilibrarlos a la par.
Desde ahí nos movemos entre polos: podemos ser objetivos y subjetivos, materialistas o místicos, rápidos y después lentos. A veces transitamos de un extremo a otro; otras, elegimos quedarnos en el centro.
Dentro de cada persona operan dos funciones complementarias y opuestas, vinculadas a esos hemisferios. Se activan de forma independiente a la voluntad y utilizan lenguajes distintos, según si la tarea es individual y personal o si es global y transpersonal.
El hemisferio izquierdo nos conecta con nosotros mismos y nos ayuda a definirnos.
El derecho nos abre al exterior cuando necesitamos ampliar límites.
Masculino singular
Durante siglos, la educación empujó al varón hacia el exterior.
Allí aprendió a sostenerse activando defensas, marcando límites, sobreviviendo en entornos percibidos como hostiles.
De ese movimiento nació un fuerte sentido del Yo.
También las habilidades necesarias para avanzar, ocupar espacio y derribar límites ajenos: herramientas para cazar o agredir, gestos corporales y visuales destinados a intimidar o advertir.
La mirada se volvió central.
Reconocer a distancia los gestos hostiles permitía anticiparse sin involucrarse. Por eso la función visual fue especialmente valorada.
Estas actitudes activan el hemisferio izquierdo, que gobierna el lado derecho del cuerpo humano, sin distinción de sexos.
Femenino singular
La educación tradicional llevó a la hembra hacia otro territorio.
No el de la conquista, sino el de la permanencia.
Desde ahí se desarrolló la parte que conecta con el mundo familiar y con las relaciones abiertas, continuas, pacíficas. La atención se dirigió a los sentimientos compartidos, al nosotros, y a su expresión a través de los sentidos.
La educación sensorial encontró forma en la decoración, en la cocina, en el cuidado, en el amor. También en actividades consideradas lúdicas y creativas, vividas como espontáneas y sinceras.
Estas actitudes activan el hemisferio derecho, que gobierna el lado izquierdo del cuerpo humano, sin distinción de sexos.
Neutro plural
Cuando la educación deja espacio y no fija los roles, ambos hemisferios pueden desarrollarse a la par. No como suma forzada, sino como un ajuste progresivo que permite integrar el Yo —individual— en el Nosotros —compartido— sin necesidad de intermediarios ni traducciones constantes.
En ese punto, lo masculino y lo femenino dejan de buscarse fuera como compensación. Empiezan a reconocerse dentro, como funciones propias que se alternan y se sostienen.
La educación sexista, en cambio, interrumpe este proceso. Impide que la persona integre sus valores femeninos y masculinos y la empuja a depender de figuras externas que actúan como complemento emocional. A modo de espejos, esas relaciones ayudan a equilibrar cargas mentales que no pudieron ordenarse en origen.
De ahí nace la dependencia emocional.
Hemisferio izquierdo o positivo
El hemisferio izquierdo nos permite ser activos, objetivos, concretos, extrovertidos, analíticos, prácticos, rápidos, ásperos, directos y lógicos; nos permite decir No y definir nuestros límites. Es la sede del pensamiento y la razón que impulsa a avanzar y actuar. Se nutre de los hechos y experiencias propias y se opone a las emociones o experiencias de los demás. Es territorial.
Hemisferio derecho o negativo
El hemisferio derecho nos permite ser pasivos, subjetivos, abstractos. Introvertidos, intuitivos, teóricos, lentos, indirectos, suaves e ilógicos. Nos permite decir SI y ampliar horizontes. Es la sede del sentimiento que impulsa a hablar, compartir y comunicar, a detenernos. Se nutre por medio de los sentidos, de la observación, de la atención y de las experiencias de los demás. No es territorial, pero consume tiempo y orden. Hay que dosificarlo adecuadamente porque puede generar dispersión.
- La cualidad femenina es sinuosa, ondulante, manipuladora, mientras que la masculina es directa, va al grano, controla y ordena el tiempo; lo femenino es útil para dominar y controlar espacios, pero necesita de lo masculino para poner orden en la confusión mental, en el exceso de datos y de percepciones.
Integración hemisférica
En una situación ideal, lo femenino se dedica al desarrollo de la percepción, al registro de datos, a la creatividad y a la creación del caos mientras que lo masculino nos bordea, nos limita y por tanto nos centra, nos ordena, proporcionándonos intención, seguridad y firmeza. Mal equilibrados y, por tanto, proyectados y enfrentados en el exterior, lo masculino usará de su fuerza para intimidar y lo femenino usará su sutileza para manipular.
Caída de un Imperio
Hoy día nuestra sociedad acusa el avance global de lo femenino de forma imparable. El caos se manifiesta en la política, en la economía y en los medios de comunicación generando, por su extremo desarrollo, brotes radicales concretos que se manifiestan en el avance de los malos tratos hacia la figura femenina. El surgimiento de partidos políticos extremistas y antiglobalización con tintes nacionalistas, y multitud de órdenes pseudo- religiosas con líderes carismáticos de imagen viril y masculina. Es la ley del péndulo que gobierna a las masas inconscientes y que, a su paso, origina conflictos de todo tipo.
Evolución interna y externa
El hecho de que una persona sea capaz de estabilizarse en solitario económica y socialmente es un paso importante en su evolución interior. Pero para la evolución exterior y el desarrollo personal se necesita la capacidad de ser estable en compañía y mantener la coherencia al mismo tiempo. Conseguir la estabilidad sentimental supone saber convivir, no solo contigo mismo, sino con un compañero o compañera adecuada, con el que puedas compartir sin problemas tus sentimientos. Reflejándose, en el nivel que alcance la relación sentimental, el grado de consciencia y evolución personal que se es capaz de conseguir. Al mantener la estabilidad dentro de una relación sentimental se da por hecho que la persona es capaz de articular y adaptar su vida a los diferentes tránsitos evolutivos. Sin tener que renunciar a su conciencia o romper con ella.
Madurez evolutiva
Este hecho supone un grado de madurez evolutiva, no ya de comunicación, sino de comunión con los demás. Pues implica que, como trates a tu pareja o compañero, serás capaz de tratar a los demás. Este nivel evolutivo está presente en el inconsciente de la especie y se persigue y valora como un fin apreciado. Cuando una pareja se separa, todo el mundo lo siente, porque se asume que algo ha fallado en la comunicación, por una o ambas partes. Y, por el contrario, se admira a las parejas que siguen tratándose con respeto y admiración con el paso de los años.
La media naranja
Antes que la viudedad aparece el abandono emocional:
Cuando una persona no logra equilibrar en su interior sus dos polaridades básicas, tiende a buscar en la pareja aquello que la compense en sus funciones masculina o femenina.
A medida que el desequilibrio interno aumenta, la parte que más sostiene la compensación social puede ir debilitándose, física y mentalmente, hasta extinguirse. Se produce entonces una forma de viudedad dentro de la propia relación. Este desenlace es frecuente en parejas sostenidas por lazos tradicionales que impiden la separación o el divorcio y obligan a reprimir el sentimiento de pérdida o de abandono.
Hoy, muchas parejas expresan sus desavenencias y desapegos. Cuando el desequilibrio es importante, cesa la convivencia y las personas vuelven a estar solas. En algunos casos, se forman nuevas parejas en las que el equilibrio mutuo resulta más accesible y la experiencia de la soledad se atenúa.
Radicales libres
Una de las señales de que una civilización entra en desequilibrio es el aumento de personas adultas que viven en soledad o que la defienden como única forma posible de autonomía. Una cualidad poco habitual en el ser humano, que en la naturaleza aparece sobre todo en especies altamente depredadoras o en situaciones límite.
Otra señal es la mayor visibilidad de relaciones homosexuales reconocidas públicamente, fenómeno que, a lo largo de la historia, suele aparecer en sociedades que han alcanzado un cierto techo evolutivo y que, poco después, se ven obligadas a revisar y reorientar sus valores éticos, políticos y sociales.
Estas manifestaciones funcionan, para la salud colectiva, de forma similar a los radicales libres en el organismo: su presencia no es en sí el problema, pero su aumento sostenido indica procesos de oxidación y desequilibrio del sistema.
«Amazonas» va de cómo los humanos adquirimos la conciencia de género y de cómo superar los problemas que la diferenciación genérica ha generado en las personas. Para su mejor integración es recomendable descargar en primer lugar «Ser Mujer» y «Ser Pareja Hoy».




