“Mujer de perfil sentada junto a una ventana con luz natural difusa, mesa con cuaderno y fotografía antigua, atmosfera calmada y neutra, estilo editorial boho-chic”

¿Quién cuenta tu historia? Marcadores personales y movilidad vital

Hola Mujer Consciente…

Hay días en los que el tiempo no se mide en horas, sino en roces.
En conversaciones que vuelven.
En miradas conocidas.
En sensaciones que creía superadas y regresan, no para quedarse, sino para comprobar algo.

Un marcador es todo aquello que me permite medir, de forma natural y orgánica, el paso del tiempo y del espacio.

Marcadores fijos

Los marcadores fijos miden el tiempo en mí.
Sostienen mi sentido del yo.

Están ligados al cuerpo, a la vida cotidiana, a la casa, a la familia.
A lo que permanece cuando todo lo demás se mueve.

Son estables.
No porque no cambien, sino porque cambian conmigo.

Marcadores de paso

Los marcadores de paso miden mi tránsito por los espacios del otro.
El tú, el él, el nosotros, el ellos.

Son móviles.
Variables en el sentido más literal.

Aparecen como incentivos a atravesar:
el éxito, el fracaso, la muerte, el duelo.
Temas que surgen a lo largo del recorrido vital y que, según la solidez de mis marcadores fijos, se resuelven… o se acumulan como lastre.
Historia emocional no integrada.

“Si a tu ventana llega una paloma, trátala con cariño, que es tu persona…”

Y cuando digo paloma, también digo una cagada de paloma.
O cualquier sensación de error, de disgusto, de incomodidad que pueda aparecer este mes de febrero.

Cuando los marcadores se actualizan

Ahora mismo, los marcadores de mi espacio laboral se están poniendo al día.

Por todos lados reaparecen antiguas interacciones.
Personas.
Historias que me devuelven a otras versiones de mí.

No vienen a pedirme explicaciones.
Vienen a pedirme presencia.
Que me haga presente tal y como soy ahora.

En la práctica, se parece mucho a actualizar la imagen de perfil o el CV, pero sin artificio.
De forma orgánica.
Encarnada.
Presencial.

Movilidad laboral

Estos marcadores de paso me ayudan a verificar algo sencillo y profundo a la vez:
que sí, que di un paso adelante en mi propia hoja de ruta.

Son mis marcadores de movilidad laboral.

Los tengo presentes cuando se me hace difícil responder con amabilidad, o a tiempo, a cada persona que se cruza en estos meses del biorritmo invernal.

No siempre es fácil.
No siempre es cómodo.

Pero algo se ordena cuando respondo desde quien soy ahora, y no desde quien fui.

Y eso, aunque no cierre nada del todo,
al menos deja el espacio un poco más limpio para lo que venga.

Este texto forma parte del universo literario de Ana Ávila.

Escritura consciente

Sobre la autora

Ana Ávila

Escribe sobre los umbrales de la vida y los procesos en los que una mujer deja atrás una identidad para comenzar otra forma más consciente de estar en el mundo.

Su obra explora los momentos silenciosos de transformación personal: cuando el pasado encuentra su lugar, cuando las referencias cambian y cuando una mujer aprende a regresar a sí misma.

Autora de El Cuento de Lúa.
Amazonas. Conciencia de género más allá de la identidad,
y Viajeras del Umbral.

Su escritura nace de la experiencia y de la observación de los procesos reales de transformación interior.

Quizá volver a una misma nunca fue un destino.
Quizá siempre fue el camino.

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