Tu presencia calma mi alma: vivir con consciencia
Caminar despacio no siempre es cansancio; a veces es atención. Hay personas cuya sola presencia ordena, espejos amables que no corrigen ni empujan, solo están. Vivir con consciencia no promete plenitud, pero deja de vivirse a ciegas. Y, a veces, basta con que alguien camine cerca, sin adelantarse, para que el trayecto sea habitable.

