
Autoescucha: presencia, límites y energía
Hola Mujer Consciente…
Eres agua, no te agites.
Eres tierra, no te seques.
Eres cielo, no te nubles.
Eres fuego, no te apagues.
Empiezo así. Como quien se recuerda algo al oído antes de salir de casa.
Febrero ha traído una edición hermosa de Autoescucha. Han llegado más mujeres. Más historias. Más madejas sobre la mesa. Y, poco a poco, las hemos ido desarmando. No para deshacer lo vivido, sino para tejer nuevas prendas que cubran el sentir sin apretarlo.
Hoy establecimos una conexión especial con el cuerpo. Sin ruido. Como sumergirse en agua templada y quedarse ahí el tiempo suficiente para que la piel recuerde. Entramos en nuestro mundo interior buscando claves de nuestra sexualidad, de nuestro tiempo creativo, de nuestra manera de habitar el deseo y el descanso.
Hicimos sencillo algo que a veces parece complejo: mantener el equilibrio emocional. Reconocer qué nos da hambre cuando no toca. Mirar la relación entre peso, figura y vínculos sin juicio, con honestidad.
La mujer sostiene
La mujer sostiene.
Y la pregunta no es si sostiene, sino qué y a quién.
Ideas. Proyectos. Pensamientos. Una imagen de futuro.
A veces también cargas que ya no nos pertenecen.
Vivimos muchas veces en Modo Observador. Miramos, registramos, comprendemos. Salvo cuando en la intimidad podemos dejar la mente a un lado y entregarnos sin vigilancia.
He aprendido a prestar atención a los inicios. Una conversación. Una película. Un encuentro. Lo que siento al empezar ya me da claves. Cuidar cómo empiezo algo es cuidar cómo terminará.
Y respecto a lo negativo, nada se me pega si no llevo velcro puesto. El antivirus siempre encendido. No todo merece entrar.
Ajuste sistémico y energía
Nos estamos preparando para marzo. Me pregunto cómo toma cada una consciencia del paso del tiempo. No desde la prisa, sino desde la respiración.
Hoy, aquí y ahora: ¿qué necesitamos resolver a nivel de lo femenino, y, por tanto, de lo humano?
Siento que el ajuste es sistémico. Familia. Comunidades. Grupos en los que participamos. Incluso esos espacios digitales a los que damos energía. El planeta necesita equilibrio. Y nos quiere en paz.
Hay algo que llamo plug and play: cuando algo me cae bien, cuando algo me sienta bien, ya estoy conectada. El cuerpo lo sabe antes que la mente.
Evadirse no es una opción.
Salir a tomar el aire, sí.
Dejar que el sol nos toque.
Que la Vida nos lea mientras caminamos.
Cada persona recibe de la Vida aquello que cree, alimenta y sostiene. Hay una criba silenciosa. Una poda que no necesita anuncio.
Límites y autonomía
Los hijos tienen su propia lección. Su propio trayecto.
Con una hija, lo esencial es poder hablar de todo. Que confíe. Que no tenga que esconderse.
No presto atención al caos más de lo necesario. Me pregunto qué puedo hacer yo para aportar luz y paz. Mantener la visión sin caer en el bajón energético.
No permito que nadie me empequeñezca. Ni que me limite. Mucho menos por ser mujer.
Erradicar la esclavitud mental, emocional y física.
Dependencia cero.
Ser radical con lo que no quiero.
No quiero ver eso.
No quiero escuchar eso.
No quiero hacer eso.
Educar también al algoritmo. Decirle esto sí, esto no. Filtrar. Depurar. Igual que cuido lo que entra en mi cuerpo, cuido lo que entra en mi mente.
Hay personas que empiezan el año exhaustas, intentando enchufarse a cualquier cosa que les proporcione energía. Pero si no me aburro y disfruto de lo que hago, no me muero.
El placer me dice quién soy.
El dolor me recuerda quién no soy.
En este curso profundizamos en:
— Memoria emocional
— Vida consciente y biorritmos
— Control químico-emocional
— Relación entre emociones, humor y sabor
— Auto chequeo emocional
— Influencia del ambiente
— Gestión de las emociones
— Pensamiento, sentimiento y emoción
— Relación entre peso, emociones y sexualidad
— Emociones básicas
— Límites y autocontrol
— Mapa emocional
Una sesión presencial cada mes.
Febrero ha sido agua que limpia.
Tierra que sostiene.
Cielo despejado después de la lluvia.
Fuego bajo, constante.
Y yo sigo aquí, aprendiendo a no agitarme.
—
Este texto forma parte del universo literario de Ana Ávila.Escritura consciente
Sobre la autora
Escribe sobre los umbrales de la vida y los procesos en los que una mujer deja atrás una identidad para comenzar otra forma más consciente de estar en el mundo.
Su obra explora los momentos silenciosos de transformación personal: cuando el pasado encuentra su lugar, cuando las referencias cambian y cuando una mujer aprende a regresar a sí misma.
Autora de El Cuento de Lúa.
Amazonas. Conciencia de género más allá de la identidad,
y Viajeras del Umbral.
Su escritura nace de la experiencia y de la observación de los procesos reales de transformación interior.
Quizá volver a una misma nunca fue un destino.
Quizá siempre fue el camino.




