Mujer sentada junto a una ventana, en un interior minimalista y luminoso, en una pausa silenciosa de introspección

Caminar al paso de las estaciones: una forma simple de vivir en el presente

Hola Mujer Consciente…

Hay un momento en el que una se cansa de repetir siempre lo mismo.
No por agotamiento, sino por claridad.

Entonces aparece la necesidad de dejarlo por escrito. O de grabarlo en un audio. De decirlo una vez más, pero de otra manera, y seguir.

No es que me haya cansado de afirmar que la vida es fácil.
Es que el tiempo empieza a pedirme otras cosas igual de bellas, igual de necesarias.

Por eso dejo aquí este resumen.
No como una consigna, sino como una pausa compartida.

Vivir al día no es una consigna nueva

En realidad, no hay nada nuevo en esto.
Caminar al paso de las estaciones.
No dejar para mañana lo que puede hacerse hoy.
No irse a la cama con un nudo sin nombrar.

Frases conocidas. Repetidas. Casi gastadas.

Lo único distinto fue llevarlas a la práctica con cuidado y observar qué ocurre cuando la vida se vive en presente.

El cuerpo también necesita actualizaciones

Cuando los problemas se atienden al día, algo se ordena por dentro.
Cuando se dice lo que se piensa y se resuelven los conflictos que aparecen, el sistema personal se mantiene actualizado.

Como la naturaleza: se reinicia solo, estación tras estación.
Los órganos descansan.
Los sentidos se afinan.

Mantener conflictos abiertos, con la pareja, la familia, los hermanos, los amigos, los compañeros, bloquea el sistema.
Una persona desactualizada se vuelve foco de interferencias: retrasos, malentendidos, cansancio, incluso enfermedad.

A veces, lo único que nos está diciendo es que la vida, el tiempo y la energía no están fluyendo a su alrededor.

Poner conciencia simplifica

Poner conciencia en todo lo que haces simplifica la vida.
Si la mente no fija la intención al hablar, el cuerpo no cambia su configuración y se queda con la anterior, la que ya estaba instalada en ese espacio.

Las ideas, las intenciones, la motivación necesitan darse de alta.
Solo así los resultados se sostienen.
Solo así llegan las buenas ideas.

También conviene hacer pequeños ajustes diarios en las personas y los lugares que forman parte de la ruta cotidiana, para asegurarse de transitarla en buena onda.

Sin conciencia, los resultados no llegan.
O llegan tarde, con esfuerzo excesivo, con sudor, con lágrimas y demasiada historia dramática alrededor.

Respirar y vaciar

Entonces respiro.
Solo respiro.

Silencio un rato la mente para escuchar algo más fino.
Siento el pecho moverse con el ritmo de la respiración.
Me encuentro conmigo misma y me saludo.

A veces basta con deshacerse de objetos.
Buscar el silencio.
Habitar estancias más vacías.
Descansar la mente.

Para mí, ahí está el mensaje del minimalismo: tener una perspectiva propia. Pensar por una misma. No dejar que lo que rodea decida de forma pasiva.

Y seguir caminando.
Sin prisa.
Al paso de las estaciones.

Este texto forma parte del universo literario de Ana Ávila.

Escritura consciente

Sobre la autora

Ana Ávila

Escribe sobre los umbrales de la vida y los procesos en los que una mujer deja atrás una identidad para comenzar otra forma más consciente de estar en el mundo.

Su obra explora los momentos silenciosos de transformación personal: cuando el pasado encuentra su lugar, cuando las referencias cambian y cuando una mujer aprende a regresar a sí misma.

Autora de El Cuento de Lúa.
Amazonas. Conciencia de género más allá de la identidad,
y Viajeras del Umbral.

Su escritura nace de la experiencia y de la observación de los procesos reales de transformación interior.

Quizá volver a una misma nunca fue un destino.
Quizá siempre fue el camino.

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