mujer serena en primavera con el pelo recogido en un jardín florecido en actitud de autoescucha y calma interior

La primavera interior y lo que el invierno deja en nosotras

Hola Mujer Consciente…
A veces una mañana basta para recordar por dónde estoy caminando
Hay días en los que no pasa nada extraordinario por fuera, y sin embargo por dentro algo se recoloca. Hoy ha sido uno de esos días. De los que no hacen ruido, pero dejan huella.

La memoria del invierno

Todavía estaba digiriendo la mañana.

Las palabras.
Los sentires.
Los silencios.

Ese no sé qué difícil de nombrar que hoy volvió a aparecer en el curso de Autoescucha con Ana Ávila.

La presencia que no necesita imponerse

Hay días en los que su presencia se percibe de formas distintas.
A veces es la fuerza.
Otras, la serenidad.
Otras, la risa limpia.
También esa contundencia tranquila que no necesita imponerse.

Hoy, al llegar, había algo especial.
Una luz.
Una forma de estar.

Sentí admiración.
Inspiración.

Sin estrés. Sin necesidad de anunciarlo.
Solo esa certeza silenciosa de que cuando una mujer encuentra su camino, lo único que queda es seguir andando… y permitir que su trabajo llegue a quien tenga que llegar.

Sus puentes.
Siempre sus puentes.
Sobre aguas que a veces también he sentido turbulentas.

Cuando la primavera empieza antes de que llegue

La primavera está cerca.

Hoy 20 de marzo, por la tarde, el invierno se irá.
Y siempre me impresiona pensar que lo que hemos vivido en estos meses fríos deja pistas. Como si el invierno fuera un cuaderno donde la vida toma notas sin avisar.

Lo que siempre vuelve

Al mirar hacia atrás veo patrones que se repiten.

En cada edición del curso, sin guion previo, sin nada forzado, vuelven a aparecer los mismos temas. Como si la vida tuviera su propio ritmo estacional, señalando con paciencia aquello que todavía está pendiente dentro de una.

Lo no resuelto.
Lo no mirado.
Lo no recuperado.

Y también lo que ya empieza a florecer.

Lo que realmente florece

A veces pienso que la primavera no trae nada nuevo.

Solo muestra lo que el invierno estuvo preparando por dentro.

El mapa emocional de la infancia.
La niña que fui.
Lo cuidado.
Lo que todavía pide cuidado.

Y entonces no se trata tanto de brillar…
sino de saber desde dónde brilla una.

Hay primaveras que son expansión.
Y otras que son regreso.

Regresar a darse amor.
A restaurar lo que faltó.
A ocupar el propio cuerpo con más verdad.

El lugar incómodo donde también me reconozco

Hoy también me observé en algo muy humano.

La queja.

Esa tendencia casi automática a poner fuera lo que una todavía no ha terminado de ordenar dentro. Y cómo, cuando una permanece ahí demasiado tiempo, el cuerpo se resiente. También el ánimo de quienes nos rodean.

Crecer también ha sido esto

A veces siento que la queja nos hace pequeñas.
Como si por un instante volviéramos a ese lugar antiguo donde esperábamos que alguien resolviera por nosotras.

Y crecer también ha sido, para mí, empezar a salir de ahí.

Aprender a sostener lo que me toca.
A hacerme cargo.
A intentar traer más verdad a mis actos que a mis palabras.

Decir lo bueno viviéndolo.
Y lo difícil… trabajarlo con honestidad.

Poco a poco.

Lo que empieza a ser posible

Y entonces empiezan a aparecer cosas que antes parecían lejanas.

Hablar más claro.
Sentir el cuerpo más disponible.
Mirar a la pareja con más verdad.
Habitar la entrega sin fragmentarme.

Sin épica.
Sin promesas.

Solo esa sensación sencilla de estar un poco más en mi vida.

Donde termina el invierno por dentro

Salí con esa impresión.

Como si algo se hubiera recolocado por dentro.

Y mientras caminaba, con el invierno ya despidiéndose, pensé que quizá disfrutar más de la vida no es algo que se persigue…

sino algo que empieza a pasar
cuando una deja, muy despacio,
de abandonarse.

Este texto forma parte del universo literario de Ana Ávila.

Escritura consciente

Sobre la autora

Ana Ávila

Escribe sobre los umbrales de la vida y los procesos en los que una mujer deja atrás una identidad para comenzar otra forma más consciente de estar en el mundo.

Su obra explora los momentos silenciosos de transformación personal: cuando el pasado encuentra su lugar, cuando las referencias cambian y cuando una mujer aprende a regresar a sí misma.

Autora de El Cuento de Lúa.
Amazonas. Conciencia de género más allá de la identidad,
y Viajeras del Umbral.

Su escritura nace de la experiencia y de la observación de los procesos reales de transformación interior.

Quizá volver a una misma nunca fue un destino.
Quizá siempre fue el camino.

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Explore
Drag