Sendero estrecho junto a un río tranquilo en un parque natural, con luz suave de la mañana y un pato solitario junto al agua.

Tiempo propio: la importancia de caminar en soledad

Tiempo propio

Una caminata, un pato y lo que se actualiza cuando nadie mira

Hoy he retomado mis salidas por el Parque Fluvial, en solitario.
Y la magia holográfica se ha hecho presente de principio a fin.

Al llegar al punto donde suelo dar la vuelta he visto un lindo patito, solo.
Por un momento me he proyectado en sus andanzas a contracorriente y he recordado cuando, el pasado verano, justo en ese mismo sitio, me lancé a la corriente en plan aventura y por casi me rompo algún hueso.

La cosa quedó en un pequeño sobresalto y una gran sonrisa de pillina, al sentir que recuperaba restos de la niña cobardica que alguna vez fui.

De vuelta al presente, la soledad del pato me ha recordado algo esencial:
la importancia de disponer de tiempo propio.

Más importante incluso que disponer de tu propio dinero.
Porque es en ese tiempo de soledad elegida donde nuestro sistema operativo se actualiza, se libera y se repara. Algo que no siempre ocurre por la noche, incluso cuando dormimos.

Hay actualizaciones que solo se descargan despiertos.
Son las actualizaciones gordas.
Y suelen pedir silencio, presencia y un cierto estar a solas.

Lo veo a menudo en personas,mujeres, la mayoría, que acumulan tensiones en el cuerpo o en la mente.
No siempre es cansancio: a veces es falta de espacio propio.
Vidas vividas en compañía constante o en función de otros.

Con el tiempo, algo se resiente.
Aparece el rencor, la queja difusa, la sensación de no haber sido mirada.
Cuando, en realidad, faltó primero la propia atención.

Todo esto ha pasado en segundos por mi mente.
Lo he dejado ir.
He respirado profundo.

Y entonces me he sentido agradecida.
No hacia nadie en concreto.

Mi sentir, mi sonrisa, ya son un agradecer que el universo recibe.
Hoy describiría mi estado como un estado de gracia-sonrisa permanente.

Un agradecer a cada piedra, a cada árbol, animal, persona o familia con la que me he cruzado.
Como si fueran marcadores de paso, ejecutándose uno tras otro, igual que en esas películas de dibujos en las que la prota va cantando y todo la saluda a su paso.

Ojalá puedas sentir algo de esta magia al leerme.
Aunque siempre será más potente generar tu propia lectura mágica de la realidad.

Una realidad que se crea a tu paso
y que está en tu mano apreciar.

Quizá empiece por ahí:
por permitirte tus propios momentos de soledad.

Por hoy, pausamos…
y lo retomamos pronto.

Ana Ávila

Este texto forma parte del universo literario de Ana Ávila.

Escritura consciente

Sobre la autora

Ana Ávila

Escribe sobre los umbrales de la vida y los procesos en los que una mujer deja atrás una identidad para comenzar otra forma más consciente de estar en el mundo.

Su obra explora los momentos silenciosos de transformación personal: cuando el pasado encuentra su lugar, cuando las referencias cambian y cuando una mujer aprende a regresar a sí misma.

Autora de El Cuento de Lúa.
Amazonas. Conciencia de género más allá de la identidad,
y Viajeras del Umbral.

Su escritura nace de la experiencia y de la observación de los procesos reales de transformación interior.

Quizá volver a una misma nunca fue un destino.
Quizá siempre fue el camino.

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