
Una prueba de Fe: cuidar la confianza en la vida
Escribí esta entrada en marzo de 2020, buscando un lugar de calma en medio de la incertidumbre. Al volver a ella, reconozco la necesidad que la sostenía: cuidar la confianza en la vida y dar valor a lo cotidiano. Hoy reviso algunas de sus afirmaciones, conservando esa pregunta por lo que nos ayuda a vivir cuando no podemos saber qué vendrá. (marzo 2020)
Hola, Mujer Consciente…
Hoy desperté con la sensación de que estamos viviendo una auténtica prueba de Fe. Y, sabiéndome en domingo, he echado en falta un poco de paz y armonía en medio del ruido que nos rodea.
Me niego a creer que nuestra vida tenga que quedar atrapada en una alarma permanente. Me niego a creer que todo se reduzca a sobrevivir, que el miedo y la lucha sean las únicas respuestas posibles.
No quiero vivir este tiempo como una guerra. Necesito encontrar una manera de atravesarlo que me permita cuidar la paz, aun en medio de la incertidumbre.
Encuentra sentido en tu presente
Mi mente viajó a una película que siempre me ha inspirado: La gran prueba, de William Wyler (1956). Cada vez que la veía, me sumergía en el oasis de paz de aquella familia cuáquera y en el dilema que ponía a prueba sus convicciones.
Hoy he vuelto a pensar en ellos. En lo difícil que puede resultar sostener aquello en lo que creemos cuando lo que sucede a nuestro alrededor parece empujarnos en otra dirección.
He sentido que también nosotros estamos siendo puestos a prueba. Que este presente nos enfrenta a una pregunta: ¿qué queremos cuidar de la vida y qué futuro deseamos ayudar a construir?
Desde lo más profundo de mi corazón, lo tengo claro:
Quiero un futuro de paz. Quiero un mundo donde lo esencial tenga valor, donde nuestra humanidad no quede reducida a cenizas.
Una prueba de Fe
Desde el inicio de esta crisis me acompaña esa imagen: una prueba de Fe. Una forma de nombrar lo que este tiempo está removiendo en mí, lo que me lleva a preguntarme en qué creo cuando no puedo saber qué vendrá.
Puede parecer una asociación extraña, pero días atrás terminé la serie Star Trek: The Next Generation. Me impresionó aquella trama que entrelaza pasado, presente y futuro y sitúa a la humanidad ante una especie de examen final.
La ficción dio forma a algo que yo estaba sintiendo: nuestras decisiones de hoy tienen consecuencias que no siempre alcanzamos a ver. No podemos conocer el mañana, pero sí preguntarnos qué estamos poniendo en él.
Siempre hacia adelante
Hoy, mantener la mente en el presente me parece un acto de Fe. Centrarme en lo esencial con quienes amo: cocinar con cariño, cuidar los pequeños detalles, disfrutar de lo cotidiano.
Te confieso algo: esta mañana fregué el suelo y, al elegir entre dos fregonas, me sorprendió lo bien que seca la nueva. ¡Qué lujo tan simple del siglo XXI! Pensé en nuestras abuelas, en tantas mujeres que fregaban de rodillas, y sonreí ante una comodidad que tantas veces pasa inadvertida.
Sí, incluso eso tiene sentido.
También encuentro algo esencial en los objetos que nos alivian una tarea, nos ahorran esfuerzo y nos hacen la vida más amable. En poder cuidar nuestra casa y sentirnos a gusto en ella.
Me niego a vivir desde la supervivencia
Sé que hay momentos en los que sobrevivir ocupa todo el espacio. No siempre podemos elegir otra cosa. Pero me resisto a que la supervivencia sea el único horizonte desde el que imaginemos nuestra vida.
Por eso hoy quiero proponerte algo sencillo: en medio de este tiempo incierto, anota aquello que te parezca esencial en tu día a día. Aquello que te sostiene, te alivia o te permite reconocer algo de tu vida entre tanto desconcierto.
Dale valor. Hónralo.
Yo necesito hacerlo para recordar cuánto deseo cuidar, además de mi existencia física, la forma en que vivo.
El sentido positivo de la Fe
Creer tiene para mí una expresión cotidiana. Está en cómo vivo, en lo que hago y en lo que procuro sostener cuando todo parece tambalearse.
Hoy creo en…
- La facilidad con la que podemos escuchar música, cocinar y comprar lo que necesitamos.
- Mi fregona, que seca tan bien.
- Mis sartenes de hierro y acero inoxidable.
- Mi aspiradora nueva, que en mi imaginación se ha convertido en un símbolo de pulmones sanos.
- Y, sobre todo, en la humanidad que sigue viva en cada pequeño gesto.
Puede parecer una mezcla curiosa. Pero así se presenta hoy mi confianza en la vida: entre lo que siento y lo que puedo tocar, entre el deseo de paz y una casa que cuido.
¿Y tú, Mujer Consciente? ¿En qué crees hoy?
Creo…
Quiero creer que podemos salir de esta experiencia con una comprensión más profunda de lo esencial. Que podemos reconsiderar nuestra manera de vivir y dar pasos hacia un mundo más humano.
No sé si esta prueba nos hará más fuertes. Sí siento que me está llevando a mirar de nuevo lo que daba por hecho, a reconocer su valor y a preguntarme cómo quiero seguir viviendo.
Mi Fe está ahí: en la confianza desde la que puedo actuar hoy, aunque no tenga garantías sobre el mañana.
Cierra los ojos y cree
En medio del estado de alarma, necesito conservar un espacio interior donde la vida siga siendo algo más que miedo.
Llamo Fe a esa confianza que intento cuidar. A mi deseo de paz. A la humanidad que reconozco en los demás y que quiero mantener viva en mis propios gestos.
Hoy esa confianza también está en mi cocina, en el suelo recién fregado, en las pequeñas cosas que me ayudan a cuidar de quienes amo.
Por encima de todo, hoy quiero dar valor a esta vida que tengo entre las manos.
—
Este texto forma parte del universo literario de Ana Ávila.Escritura consciente
Sobre la autora
Escribe sobre los umbrales de la vida y los procesos en los que una mujer deja atrás una identidad para comenzar otra forma más consciente de estar en el mundo.
Su obra explora los momentos silenciosos de transformación personal: cuando el pasado encuentra su lugar, cuando las referencias cambian y cuando una mujer aprende a regresar a sí misma.
Autora de El Cuento de Lúa.
Amazonas. Conciencia de género más allá de la identidad
y Viajeras del Umbral.
Su escritura nace de la experiencia y de la observación de los procesos reales de transformación interior.
Quizá volver a una misma nunca fue un destino.
Quizá siempre fue el camino.
Descubre más desde A Conscious Life
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.





️ Esto no es un estado de alarma, es una prueba de Fe.
Desde hace años vivimos tiempos que nos retan a redefinir lo esencial:
¿qué valoramos realmente?, ¿qué queremos preservar?, ¿qué futuro estamos dispuestos a crear?
He aprendido que la Fe no es un acto religioso, sino una decisión consciente.
Es mantener la calma cuando todo se sacude, es elegir construir en lugar de resistir,
y es creer que incluso los desafíos más duros vienen a recordarnos quiénes somos y qué podemos aportar.
Hoy elijo creer en la humanidad, en la cooperación, en la empatía y en la paz.
Porque el liderazgo consciente empieza dentro, y la transformación colectiva comienza con una decisión individual.
Si estas palabras resuenan contigo, comenta, comparte o simplemente guarda este recordatorio para los días difíciles.