Caminar desde dentro
Si perseveras en esa forma de mirar,
algo se va aclarando.
No como idea,
sino como experiencia.
La responsabilidad deja de ser carga
y se vuelve intimidad.
Uno empieza a habitar lo que vive
con menos ruido alrededor.
Entonces “la gente”,
“todo el mundo”,
se van desdibujando.
No por desinterés.
Por presencia.
Estás ocupado en dar forma
a tu propio estar aquí.
Y lo demás
deja de reclamarse.
«Cuando te haces cargo de tu experiencia,
el mundo deja de interrumpirte.»

