Figura solitaria caminando por un sendero rural entre la niebla al amanecer, con luz suave y horizonte abierto.

Caminar desde dentro

 

Si perseveras en esa forma de mirar,
algo se va aclarando.

No como idea,
sino como experiencia.

La responsabilidad deja de ser carga
y se vuelve intimidad.
Uno empieza a habitar lo que vive
con menos ruido alrededor.

Entonces “la gente”,
“todo el mundo”,
se van desdibujando.

No por desinterés.
Por presencia.

Estás ocupado en dar forma
a tu propio estar aquí.

Y lo demás
deja de reclamarse.

«Cuando te haces cargo de tu experiencia,
el mundo deja de interrumpirte.»

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