Mujer sentada de espaldas frente a una ventana, luz natural entrando suavemente, una taza sobre la mesa y el tiempo en pausa.

La forma en que habitamos el tiempo

A veces no es la tristeza lo que pesa,
ni la inquietud lo que acelera.

Es la forma en que habitamos el tiempo.

Hay días marcados por lo pendiente,
por lo que ya no fue.

Días en los que el tiempo empuja.
Y otros, más raros,
en los que deja de mandar
y simplemente ocurre.

Entre el tiempo que se impone
y el tiempo que se vive
hay una distancia sutil.

Cuando aparece,
cambia la manera de estar.

Cuando el ánimo cae,
el tiempo mira atrás.
Cuando la ansiedad aprieta,
se adelanta.

La paz no corre:
permanece.

Cronos mide, ordena, exige.
Kairós no se cuenta: se habita.

A veces el mundo nos arrastra a su reloj.

Y entonces basta una pausa
para volver a participar del tiempo
sin perseguirlo.

Este texto forma parte del universo literario de Ana Ávila.

Escritura consciente

Sobre la autora

Ana Ávila

Escribe sobre los umbrales de la vida y los procesos en los que una mujer deja atrás una identidad para comenzar otra forma más consciente de estar en el mundo.

Su obra explora los momentos silenciosos de transformación personal: cuando el pasado encuentra su lugar, cuando las referencias cambian y cuando una mujer aprende a regresar a sí misma.

Autora de El Cuento de Lúa.
Amazonas. Conciencia de género más allá de la identidad,
y Viajeras del Umbral.

Su escritura nace de la experiencia y de la observación de los procesos reales de transformación interior.

Quizá volver a una misma nunca fue un destino.
Quizá siempre fue el camino.

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