mujer reflexiva mirando por la ventana en un momento de calma interior

Ser mujer hoy. Conciliar sin perderse

Hola Mujer Consciente…

A veces siento que ser mujer hoy es habitar muchos lugares a la vez.
Como si una parte de mí sostuviera el mundo… mientras otra solo quisiera sentarse un momento en silencio.

He aprendido a reconocer ese cansancio que no siempre viene del hacer…
sino del intentar ser todo al mismo tiempo.

Y ahí, justo ahí, empezó mi propia pregunta.

Hoy quiero acercarme a una cuestión que escucho con frecuencia en mujeres con las que me encuentro en el ámbito profesional. «Mª Dolores» no es una sola mujer. Es el nombre que podría tener cualquiera que se siente desbordada por todo lo que parece implicar ser mujer hoy.

Esta podría ser su voz:

«Hola Ana, para mí ser mujer hoy implica demasiadas cosas… madre, empresaria, mujer, maga, guerrera, economista, mujer de la limpieza, psicóloga, compañera, amiga… Estoy un poco agotada. ¿De verdad tenemos que poder con todo? ¿O es que la sociedad funciona de forma que al final la mujer acaba sosteniéndolo todo?»

Y lo primero que nace al escuchar algo así es casi una evidencia:

Es natural que estés agotada.

Cuando los roles pesan más que la mujer

Cuando acumulamos tantos papeles, la mente acaba organizándose desde esa multiplicidad de roles. Nos pensamos desde lo que hacemos. Desde lo que sostenemos. Desde lo que creemos que no puede caerse.

Pero hay algo más profundo que a veces no miramos.

Cuando hablo de la vía femenina consciente, hablo de integración. De esa posibilidad de observarnos y reconocer qué partes de nosotras viven en la acción constante y cuáles necesitan volver al sentir.

Si te das un tiempo para observar y separar tus roles más ligados a la percepción global y al sentimiento de unidad, de aquellos más orientados a la exigencia o la ejecución… puede empezar a aparecer claridad.

A veces el conflicto no viene de lo que hacemos, sino de no saber desde dónde lo estamos haciendo.

La mirada desde la que vivimos

Tu mirada condiciona tus posibilidades de realización. Tu manera de estar en el mundo habla de lo que crees posible para ti. De lo que sientes que debes sostener. De lo que sientes que no puedes soltar.

Respecto a si la sociedad nos empuja a hacerlo todo… vivimos en un momento heredero de muchos desequilibrios. En apenas un siglo han cambiado radicalmente los lugares que ocupan mujeres y hombres. Y todas, de alguna manera, seguimos buscando ese punto donde lo femenino y lo masculino puedan convivir sin vivirse como una lucha interior.

Porque cuando todo se vive como una guerra… el cuerpo lo sabe.

Cuando dejas de guerrear

Lo digo también desde mi propia experiencia. Cuando dejé de «guerrear» con la vida, cuando empecé a centrar mis prioridades y a escuchar lo que de verdad era importante para mí, mi energía cambió.

No porque hiciera menos necesariamente.
Sino porque dejé de hacerlo desde la tensión.

Una mujer conectada con su centro no necesita demostrar su fuerza. La dosifica. La cuida.

El cuerpo también habla

Y algo importante también: no, no tenemos que hacerlo todo.

Cuando sentimos que la vida nos esclaviza, muchas veces es señal de que necesitamos volver a nuestros propios sentimientos y volver a decidir qué es verdaderamente prioritario. El alma femenina no está hecha para vivir en permanente sobreesfuerzo.

También he observado algo muy concreto a lo largo de los años: el cuerpo de la mujer necesita cuidado real para sostener ritmos exigentes. Niveles adecuados de hierro, vitaminas del grupo B cuando hay mucha actividad mental, pequeños chequeos estacionales… pequeñas cosas que también son una forma de respeto hacia una misma.

Porque la conciencia también empieza en el cuerpo.

La fuerza silenciosa que nos sostiene

Y hay otra fuerza silenciosa que a muchas nos sostiene sin que siempre lo nombremos: la sensación de no estar solas. De formar parte de un linaje de mujeres que también buscaron su lugar, su equilibrio, su forma propia de estar en el mundo.

A veces esa memoria sostiene más de lo que creemos.

Quizá no se trata de poder con todo.
Quizá se trata de empezar a elegir desde dónde queremos vivir lo que sí es nuestro.

Y desde ahí… algo dentro empieza a respirar distinto.

Este texto forma parte del universo literario de Ana Ávila.

Escritura consciente

Sobre la autora

Ana Ávila

Escribe sobre los umbrales de la vida y los procesos en los que una mujer deja atrás una identidad para comenzar otra forma más consciente de estar en el mundo.

Su obra explora los momentos silenciosos de transformación personal: cuando el pasado encuentra su lugar, cuando las referencias cambian y cuando una mujer aprende a regresar a sí misma.

Autora de El Cuento de Lúa.
Amazonas. Conciencia de género más allá de la identidad,
y Viajeras del Umbral.

Su escritura nace de la experiencia y de la observación de los procesos reales de transformación interior.

Quizá volver a una misma nunca fue un destino.
Quizá siempre fue el camino.

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