Doy a mi cuerpo toda la paz que necesita
He aprendido que la paz no llega cuando todo está resuelto. Llega cuando escucho a mi cuerpo, respeto mis ritmos y dejo espacio para que la vida continúe moviéndose a través de mí. Una memoria encarnada sobre la observación consciente, el cuidado y el arte de elegir aquello que aporta serenidad.

